viernes, 17 de diciembre de 2021

Reino democrático

Sin duda desde la Transición (a pesar de su mitología) España es un país libre donde puede ejercerse la libertad pública, simplemente es que la libertad aquí, bajo las circunstancias de consumo, no sirve para nada. 

Resulta sobrecogedor pensar que de la prohibición de la libertad tan significativa en la dictadura franquista se ha pasado en el reino democrático a su completa inutilidad. 

El destino de la libertad sólo importa a los esclavos.  

Vizinczey

 Escribe Stephen Vizinczey en su novela En brazos de la mujer madura:   

"En esto soy como la mayoría de mis escépticos compañeros: puesto que ya no nos reprochamos no ajustarnos a unos preceptos éticos absolutos, nos golpeamos con el palo de la interiorización psicológica. Cuando de amor se trata, rechazamos la distinción entre moral e inmoral a cambio de “verdadero” y “falso”. Somos muy comprensivos para condenar nuestras acciones y, en su lugar, condenamos nuestros motivos. Después de liberarnos de un código de comportamiento, nos sometemos a un código de motivación para conseguir la sensación de vergüenza y angustia que nuestros padres adquirían por medios menos sofisticados. Nosotros rechazamos su moral religiosa porque enfrentaba al hombre con sus instintos, lo agobiaba con el peso del remordimiento por unos pecados que, en realidad, eran efecto de leyes naturales. No obstante, todavía estamos haciendo penitencia por la creación: preferimos considerarnos fracasados a renunciar a nuestra fe en la posibilidad de que la perfección exista. Nos aferramos a la ilusión del amor eterno negando validez al temporal. Duele menos pensar: “Soy superficial”, “Es egocéntrica”, “No podíamos comunicarnos”, “Era sólo atracción física” que aceptar el simple hecho de que el amor es un sentimiento pasajero que acaba por causas ajenas a nuestro control e, incluso, a nuestra personalidad. Pero ¿quién puede tranquilizarse con sus propias reflexiones? No hay argumento que pueda llenar el vacío que deja el sentimiento que ha muerto."

martes, 14 de diciembre de 2021

   

El mediodía del lunes 13 de diciembre de 2021 la conocida actriz Verónica Forqué se suicidaba en su piso de Madrid. Siento cierta atracción por esta actriz española que formaba parte del mundo simbólico que a través de la cinematografía, e incluso la prensa, a uno le van creando en la cabeza, a uno y a su familia. Esta muerte cuenta como un jalón especial en ese elenco de figuras culturales suicidadas. Para los aficionados a las listas, o necesitados de ellas para ordenarse, es un nombre en rojo. Anoche, mientras cenaba no dejaba de darle vueltas a la curiosa situación de este y de todo suicidio: no existe el enemigo. No hay un enemigo externo que suponga un riesgo o peligro conocido y que a su vez explique, aunque sólo sea causalmente y no en un sentido profundo (con los múltiples e innumerables factores posibles) esa muerte. Que sea uno mismo el que se mate, su propio asesino, lento, sutil y prolongado, contando los días y las horas afiladas, imaginarlo labrando su propia autodestrucción, me sobrecoge. Porque las ventajas que ofrece el enemigo es que nos brinda una causa y una explicación, un modo de huida y salvación que es su destrucción o encarcelamiento ¿pero cómo encerrarse o evitarse a uno mismo? Poder morir sin enemigo es una de las peores experiencias del vértigo de vivir: la propia vida te puede matar.   

lunes, 13 de diciembre de 2021

Vega

 Para una postal de felicitación, roja y con ositos, de un nacimiento en la familia:

"Pocas cosas pueden decirse con sentido ante la aparición de la vida. Todo nacimiento supone la posibilidad de iniciar algo nuevo en el mundo. Esperamos para Vega, en sus primeros pasos en el mundo, que inicie todos los caminos que desee sin importar el final o el resultado. Y esperamos lo mejor para sus padres Raquel y Kevin en su enfrentamiento contra el vértigo en los que seguro son los días más fascinantes y extraños de sus vidas.

 Felicidades por el nacimiento.

Y Vega, suerte en este mundo raro."  

martes, 7 de diciembre de 2021

Juan Abreu en sus Emanaciones cita al poeta cubano suicidado, su amigo, Reinaldo Arenas:

“Los suicidas son 

el único árbol misterioso 

que queda sobre la tierra: florecen siempre 

y en cualquier estación,

 decía Arenas.”


El Papa Francisco parece haber dicho que “los pecados carnales no son los peores”, así lo recoge el periódico El País del martes 7 de diciembre de 2021. No olviden la fecha para sentir fuertemente el vértigo que produce la inmovilidad del tiempo. Nuestro periódico socialdemócrata, y todos sus lectores afines, parecen olvidar que a pesar de la rebaja (propia de los engreídos perdonavidas) el intérprete de la autoridad doctrinal cristiana sigue considerando los gustos de la carne y la charcutería erótica un pecado: la asignación de la culpa legitimadora de un castigo purificador o redentor, aunque sea suave y blando, como parecen ser los discursos pedagógicos contemporáneos (contradiciendo la brutal realidad). El vínculo de la religión con las tendencias doctrinales absolutistas es incuestionable históricamente a pesar de del cinismo de la izquierda cultural. Y parece, ya hoy, inexorable.  La religión, adherida a su comunidad de creyentes definidos por la institución, impone una cruzada inasequible al desaliento (aunque en los países occidentales sólo sea en un plano simbólico nada benigno) contra el cuerpo y sus placeres, el deseo y sus derrotas (convirtiéndolas en vicios y pecados), la posibilidad de una pluralismo ético (que no relativismo), los anhelos incorrectos de la pasión, las dudas incómodas, la curiosidad intelectual, y la necesaria extrañeza del mundo. Podría seguir y eliminar el blanco infinito de las páginas por escribir, pero ya está avanzada la noche en un perfecto punto para dejarse ir, y dormir.      


jueves, 2 de diciembre de 2021

Valentí Puig escribe en sus diarios que una vez hemos descubierto nuestros propios límites y reflexionado sobre ellos uno no se debilita ni decae, por el contrario madura, crece y consigue una matizada sabiduría, en la contemplación se vuelve un hombre mucho más sabio que antes. Creo que tiene que ver con el amor propio de los conservadores realistas, o una conciencia lúcida de sí mismos, o una falsa modestia que oculta una vanidad arrolladora. Para mí, empezar a descubrir los límites es como contemplar el muñón del miembro amputado, o convivir con el brazo o alguna pierna atrofiada e inutilizada, sin poder apartar la mirada del vacío, sometiendo el recuerdo de lo arrebatado a la frustración. Soy joven, no ese hombre maduro que ha aceptado el paso lento de la decadencia, y no encuentro en esos límites ningún tipo de sabiduría que valga le pena experimentar pronto. Sencillamente me recuerda que he perdido algo en la vida por lo que tendré que buscar desdichadamente un remplazo o un estéril repuesto. Asumir que la muerte es el precio que se paga por haber vivido sólo puede hacerse unos minutos antes del final. 

Limpia y cruel

 Del documental televisivo " El mito Deneuve". Catherine habla de su personaje Alice: 《El gran problema de Alice es que no es redo...