martes, 17 de marzo de 2020
coronavirus 5
Día tres del confinamiento. He salido a la calle, casi vacía, algún coche solitario, el neumático, el lento motor, el hierro y el asfalto, yo mismo, me veo andando, solitario, ancianas, sus perros, alguna mamá con su niño, la cola, los hombres y el pan, son todos viejos, un metro de distancia, la espera, caen gotas, es físico el tiempo, como piedrecitas, también cae y hacen ruido, ventana abierta, el gris del cementos, el ladrillo de las terrazas, los geranios, las placas metálicas, la claraboya acristalada, el equilibrio entre la casa y la calle, reorganización del interior y el exterior, límite, frontera, no hay. El barrio presenta el aspecto de un blockbuster apocalíptico, inerte, desolado, el silencio de los edificios, hay en ello una discreta belleza. Sé que nada es inútil para mirar. Los paseantes y mi curiosidad insaciable, empiezo a imaginar, a preguntarme cómo será su carne, el tacto de su piel, sus besos, si les gustan los besos, la calidad de sus abrazos, la intensidad de su deseo, y haga bien o no, pienso en la ética de su deseo, qué ha perdido y qué anhela, su olvido, si ha olvidado, autoconservación excesiva, su interés por el sexo, la cópula, el sexo más violento o más tierno, o las caricias entre cuerpos desnudos, o su apego al erotismo, verdadera obsesión, si todas sus relaciones son eróticas, me temo que no abunda esa sensibilidad, si les parece un coñazo y se desprenden de todo eso, si han amado o han podido ser amados, si se lo han creído, si les han creído, les sigo con la mirada, hasta que cruzan la calle o toman la esquina, sé que mirar no es inútil, ningún lugar de la mirada, la ventana, y les observo para no enfrentarme, hoy, a mi nostalgia, para no enfermarme.
lunes, 16 de marzo de 2020
coronavirus 4
Llama L. y existe entre nosotros la agradable sensación del confinamiento, del recogimiento, de poseer tiempo para detenerse, parar, leer, es la ocasión de mirar el tiempo desnudo a la cara, resultado de esa sustitución de las vidas productivas, regidas en el estado de normalidad, por esta vida improductiva y disfuncional del estado de excepcionalidad que implica a una gran mayoría. El tabú fundamenta la civilización, conocemos algunos: incesto, pudor de cuerpos desnudos (represión de instintos sexuales), ocultación de excrementos y micciones, y la vagancia (pobreza, improductividad, disfuncionalidad). Ahora sería una ocasión perfecta para invertir el tabú de la vagancia, pero como estamos viendo el estado de excepcionalidad no es nada más que llevar hasta sus últimas consecuencias el estado de normalidad de eficiencia económica y especulativa: en la vida disfuncional seguimos llenando el tiempo con la prolongación del trabajo, el ocio y la formación permanente, como si la excepcionalidad no significara, o nos ofreciera, un momento de ruptura para pensar, una interrupción crítica y oposición al régimen anterior de normalidad capitalista. Las posibilidades de liberarse de viejas y pesada cargas se han visto agotadas, pues el discurso bélico y la invención de las lógicas de guerra, una guerra sin guerra ni enemigo, nos conduce a que los cuerpos anhelen el estado de normalidad, que deseen volver a él tras sacrificarse por la nación, y al volver, autoafirmarse todavía más en la repetición, lo siempre igual, idéntico, lo ya hecho y sabido, de esa normalidad abyecta y humillante.
domingo, 15 de marzo de 2020
sábado, 14 de marzo de 2020
coronavirus 3
Empieza el arresto domiciliario para aquellas vidas no productivas, ni funcionales socialmente, pero es que le han llamado, entre muchos agradecimientos, cuarentena o proceso de contención.
Censura
Facebook me envía unas notificaciones comunicándome que ha retirado mis publicaciones porque infrinjo la normativa, así hablan los algoritmos: Nadie más puede ver tu publicación. Tenemos estas normas para prevenir la publicidad engañosa, los fraudes y las infracciones de seguridad, entre otros. Y sus normas de spam:
No permitimos que las personas usen información engañosa o imprecisa para aumentar el número de Me gusta, de seguidores o las veces que se comparte el contenido.
Definimos el spam como:
No permitimos que las personas usen información engañosa o imprecisa para aumentar el número de Me gusta, de seguidores o las veces que se comparte el contenido.
Definimos el spam como:
- Aumentar la distribución del contenido de forma artificial para ganar dinero
- Pedir a las personas que den a Me gusta, compartan o recomienden contenido antes de poder verlo
- Fingir ser otra persona
La realidad es la censura. Facebook ha censurado mis escritos, ha censurado las notas de este cuaderno que trataban sobre el coronavirus, el capitalismo, y el feminismo, de hecho me llegan mensajes de que hay gente en Facebook que ha denunciado las publicaciones por considerarlas ofensivas. Efectivamente, más allá del caso prosaico y que la estupidez nunca ha sido mi fuerte, resulta cada vez más paradójica la consigna de la libertad de expresión y la libertad de pensamiento, y la adulación democrática y el pluralismo, cuando no hay pensamiento, ni capacidad de expresión, ni lectores, a veces miro a esa gente, uno a uno les diría, estáis todos muertos y yo todavía estoy vivo, ¡imbéciles!
Sabrá el lector que hacer con estas notas.
Sabrá el lector que hacer con estas notas.
jueves, 12 de marzo de 2020
"Ruido y agua"
Clàudia ha escrito en La Manzana Perfecta Ruido y agua, y creo que esa noche del 21, el día de sus dulces y literarias notas, cené con ella, y supe, creo, que había escrito en el tren, y le pregunté por ello, y hubo un gesto, y un silencio, y es la coquetería, y es el mismo silencio que se deja como rastro cuando se ha amado y se ha odiado, y venía hermosa y cansada, y fue la noche de Fellini.
miércoles, 11 de marzo de 2020
00:39h
Y así fueron unos meses de 2018, indigentes, hermosos y serviles: en ocasiones la distancia crítica me resulta sospechosa, incluso delirante, incluso en mi vida personal: nunca estuvo tan lejos L. y la sentí tan cercana y próxima a mí como ahora, y jamás la pude tocar tanto, y tan feliz e intensamente, como cuando parecía irse y alejarse de la realidad. No es tarde para mis costumbres, son las 00:30h, y sigo pegado, en la vida y la escritura, a este fragmento; intento descifrarlo en su totalidad, hay que desplegarlo, porque no encuentro la estructura del texto y necesito aprovechar el material, estoy escribiendo un libro terrible, que solo será desgarrador y desagradable para mí, para nadie más, y ese es el problema, cómo escribirlo con la altura que exige el dolor y la belleza, y que sólo yo reconozca el patetismo que acompaña esta clase de torcidos sentimientos. Fueron unos días enfermos, y yo fui una mutación, y mi deseo no fue más que una patología. Así tengo que decirme las cosas a estas horas, ya son y 44, las 00:44h, y no parece demasiado. No busco el estilo como armonía, ni la unión entre forma y contenido, busco la puta estructura, y la puta manera de que en el estilo halle la expresión del sufrimiento de un modo estético sin que se convierta en una mentira. Mis noches empiezan a ser un absoluto refugio, una mentira. Ya son las 00:47h, sigo en la mentira. Lo acabo de releer y ya son y 58.
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